lunes, 19 de diciembre de 2016

“CACHI” SALAZAR SE DESPEDIRÁ COMO UNO DE LOS GRANDES BATEADORES DE LA LVBP



(Prensa LVBP) Después de realizar ejercicios de estiramiento con el resto de sus compañeros de Bravos y soltar el brazo algunos minutos, Oscar Salazar tomó un fungo y comenzó a golpearle roletazos a David González, en la segunda base. 

El ejercicio, que tal vez pasó inadvertido entre los presentes, es el preámbulo de lo que vendrá después, al finalizar la temporada. La próxima semana el ex grandeliga anunciará oficialmente que no volverá a vestir un uniforme como pelotero activo, en el Stadium Nueva Esparta.

“Como cualquiera que anuncie su retiro, estaría hasta el 31 de diciembre y después en los playoffs. De allí en adelante, una nueva carrera que comienza”, reveló Salazar.

A mediados de 2016, el “Cachi” participó en la Liga del Norte de México con los Marineros de Ensenada, equipo en el que asumió el cargo de manager-jugador, tras la salida del estratega Víctor Bojórquez, que pasó a dirigir a los Diablos Rojos de la Liga Mexicana de Beisbol.

“Tuve la dicha de dirigir en México, pero no será como manager sino como coach. Gracias a Dios, los Padres de San Diego me dieron la oportunidad de pertenecer a su organización y estaré con ellos desde los entrenamientos de primavera. Aunque todavía no me han informado que asignación me darán”.

Salazar hizo el anuncio rodeado de periodistas, antes del partido contra Leones del Caracas en el Estadio Universitario, ávidos de conocer sus impresiones sobre el hit número 900 de su carrera, que había conseguido en la víspera y que le incluye en un exclusivo club de 12 peloteros, en los más de 70 años de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

“Muy contento. Estoy agradecido con el trabajo que se ha hecho día a día. Contento de conseguirlo en mi tierra natal (Maracay), donde también di mi primer hit (con los Tigres de Aragua, equipo con el que debutó en la LVBP en la temporada 1997-1998). Estuvo toda mi familia, mis amigos. Gracias a Dios se dio esa oportunidad”.

El histórico batazo lo consiguió contra Renee Cortez en el séptimo inning, del encuentro del sábado en el Estadio José Pérez Colmenares. Fue un doble, que elevó a 286 sus extrabases de por vida, una cifra que solo supera Robert Pérez (382). Además, el 18 de noviembre contra Águilas del Zulia, largó el jonrón 94, guarismo que le iguala con Luis Raven en el quinto puesto de todos los tiempos en el circuito. Una carrera, que eventualmente le llevará al Salón de la Fama.

“Nunca llegué a pasearme por esa idea, simplemente salía al terreno a tratar de dar lo mejor de mí e intentar conseguir los triunfos del equipo para el que jugaba, especialmente este año con Margarita. Las estadísticas están allí, aunque no habrá más números, porque ya tomé la decisión de irme”, enfatizó.


Acostumbrado a ejercer su liderazgo en el terreno, a través de su producción ofensiva, Salazar tuvo que adaptarse a situaciones nunca antes vivida. Buena parte de la temporada ha estado en el banco, relegado por varias lesiones que le impidieron jugar a diario por primera vez en sus 20 campañas en la liga.


Oscar Salazar llegó a Bravos desde Anzoátegui en el cambio de Luis Jiménez

“Nunca me había pasado. Sufrí tres lesiones este año y es bastante difícil jugar así. No tenía ni idea de qué era estar sentado por una lesión. Es difícil estar en el dugout, viendo a los muchachos en el terreno”, puntualizó.

Pero no fueron las dolencias en su cuerpo, ni los pocos partidos, ni siquiera su promedio por debajo de .200, lo que le llevó a tomar la decisión de colgar los ganchos, de no volver a empuñar un madero.

“No. Los problemas físicos no me obligan a retirarme. Gracias a Dios no fue nada de eso, sino que se dio la oportunidad y ya tengo 38 años de edad, no soy un niño, tengo una carrera hecha. Será una experiencia y una nueva oportunidad en el exterior (con San Diego)”.

René Reyes (38) y José Castillo (35), dos toleteros contemporáneos con Salazar, han dicho que tratarán de llegar a la cifra de los 1.000 hits, el Santo Grial de los peloteros del país. Al Cachi, esa meta no le insufla ganas de quedarse.

“No me pican las ganas”, atajó de inmediato. “Tomé la decisión y estoy bastante contento con el trabajo que hice, que estoy haciendo. Creo que los 900 hits es algo muy grato. Los 1.000 están lejos, mucho más allá de dos años, no creo que sea fácil. Los Bravos tienen bastante talento joven y creo que estoy preparado mentalmente para el próximo trabajo. Cuando me llegó la llamada de San Diego, algo que fue de imprevisto, tomé la decisión de una vez. Son oportunidades que debes aprovechar”.

Una vez que caiga el último out, de su partido final, sus recuerdos pasarán ante sí como en una veloz película muda. Serán muchos en dos décadas de pelota, aunque se quedará con uno en especial.

“El hit de ayer (sábado). Dar los 900 hits delante de la fanaticada del estado Aragua, delante de mi familia y amigos, que estaban en el estadio, es inolvidable”.

“Siempre estaré agradecido con los Tiburones por haberme tomado cuando Pastora me dejó libre (2006-2007). Creo que fue el momento cuando Oscar Salazar comenzó a crecer y se dio a conocer internacionalmente y gracias a eso volví a Grandes Ligas después de ocho años”, abundó. “Solo quiero que me recuerden como el Cachi. El pelotero que salía a jugar duro, hacer todo para que el equipo ganara”.

Oscar Salazar ha conectado algunos batazos importantes para la causa de Margarita

¿MANAGER? ¿POR QUÉ NO?

Luego de su breve experiencia como piloto en México, Salazar tiene “las puertas abiertas” para dirigir en la LVBP, en el momento apropiado.