miércoles, 26 de octubre de 2016

MAGALLANES SE VENGÓ CON SAÑA DE LOS LEONES



(Prensa LVBP) Luego de dos derrotas consecutivas contra el perenne enemigo, Navegantes del Magallanes necesitaba una reacción. Y la única manera de hacerlo era con una venganza bien planificada. El objetivo le resultó mejor de lo esperado a los navieros que apalearon 20 por 7 a los Leones del Caracas, en el Estadio Universitario, escenario del tercer duelo entre los Eternos Rivales. 

El ataque filibustero fue de tal magnitud que solo en el séptimo inning ningún pelotero turco pisó el plato. Todo comenzó en el primer episodio con cuadrangulares de José Tábata y Mario Lissón que desembocaron en 5 carreras, suficientes para ponerle punto y final a la actuación del abridor melenudo Deunte Heath.

Tábata y Lissón serían dos de los héroes de la epopeya eléctrica. El primero impulsó cinco y se fue de 6-4. Es uno de los mejores bateadores de la liga, de hecho después del careo su average quedó en .456. Mientras que Lissón, que defendió la antesala, fletó cuatro anotaciones.

La paliza pudo aliviar la angustia producida por el iniciador Toru Murata, quien en solo un tercio permitió tres de las rayitas leoninas. Padeció de un descontrol crónico, reflejado en un boleto, dos golpeados y un wild pitch.

Ya para el quinto episodio la galera del Cabriales estaba arriba 14 por 3 y apenas comenzaban las épicas embestidas que arrojaron como destacado a Ronny Cedeño que, si bien no empujó a ningún compañero, se engomó en cinco oportunidades para igualar el récord del Magallanes, compartido por Luis “Camaleón” García y Endy Chávez.

Y es que todo le salió mal a Leones. El pitcheo no tuvo efectividad y la defensiva cometió cinco pecados, tres del debutante Yandy Díaz, quien entró en el roster por el cesanteado Henry Urrutia. 

Mario Lissón sacó la bola y remolcó cuatro carreras

“Cuando te dan tantos hits y te anotan 20 carreras no puedes ganar un juego”, dijo Alfredo Pedrique, manager avileño. “No tengo nada que justificar. Lo que más me molesta es que jugamos bien en Valencia y hoy (este martes) salimos prácticamente muertos. No vi química. Pensé que ganando el juego nos íbamos a levantar”.

En la fiesta de batazos no pudo faltar el prospecto Joey Gallo, quien conectó su primer cuadrangular al pescar un slider de Carlos Quevedo en el octavo tramo, para fletar tres rayitas.

La virosis de bateo fue tan contagiosa que hasta Ricardo Valencia, que hasta el año pasado era el receptor del bullpen naviero, pegó el primer bambinazo de su carrera.


La penosa derrota caraquista siempre será recordada como una derrota de Heath, quien ya tiene tres reveses y no ha conocido la victoria. Greyfer Ereguá se llevó el lauro por su relevo de 1.2 innings sin permitir que se le embasara un hombre.