martes, 16 de febrero de 2016

Guillén, el nuevo timonel de Tiburones





 

(Caracas) Oswaldo Guillén, nuevo comandante de Tiburones de La Guaira, llega a intentar cortar esa sequía, como lo hiciera en 2005, cuando se coronó en la Serie Mundial con los Medias Blancas de Chicago en su segundo año como manager. Llama la atención que para entonces, los patiblancos tenían nada más y nada menos que 88 años sin saber lo que era un título de Serie Mundial. Pareciera que el mirandino ya tiene experiencias en esto de cortar rachas negativas.

No será fácil y Guillén está consciente de eso. “Lo que viene no es fácil, pero acepto el reto”, dijo sin tapujos durante la rueda de prensa que marcó su inicio oficial como mandamás de los litoralenses.

En esos últimos 30 años, Tiburones ha estado en dos finales, en las cuales los Leones del Caracas de Bill Plummer en la campaña 1986-87 y los Tigres de Aragua a cargo de Buddy Bailey en la 2011-12 le arrebataron la oportunidad de ser los reyes de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

Incluso en la pasada zafra 2015-16, con un equipo con grandes piezas como Carlos Sánchez, Alex Cabrera, José “Cafecito” Martínez, Junior Guerra, Odúbel Herrera, Alexis Candelario y Buddy Bailey de comandante, campeones de la primera ronda de la campaña regular y clasificados desde mediados de noviembre, fueron marginados por Tigres en la semifinal en siete juegos.

El estratega, único manager latinoamericano en ser campeón de una Serie Mundial, fue manager de los Medias Blancas desde 2004 hasta 2011, para luego ser el timonel de los Marlins de Miami.

Ostenta foja en las Grandes Ligas de 747-710 y un promedio de victorias de .513 de por vida como manager.

Luego de 11 años de espera los directivos de La Guaira lograron entregar las riendas de la novena al emblemático ex campocorto, quien ahora se coloca la camiseta con su dorsal 13 como lo hiciera en 1981 para dar inicio a su carrera como jugador.

Sus números se vuelven solo un complemento cuando se tiene pasión y dolor por el uniforme, ingredientes elementales para alcanzar un espíritu de lucha que se necesita para lograr objetivos que parecen imposibles, incluso cortar una sequía de 30 años. “Mi meta es quedar campeón”, sentenció Guillén, el elegido.