viernes, 30 de diciembre de 2011

Para el olvido







(El Leonàtico/Antonio Castillo) De la peor manera posible terminaron los Leones la ronda eliminatoria, blanqueados por el Magallanes con paliza incluida. El beisbol es uno de los deportes que te dan la oportunidad para reivindicarte y en muchos casos de cobrar afrentas y eso fue lo que hizo el cuadro carabobeño que en la temporada pasada fue eliminado por el Caracas que en aquella oportunidad le atizó 18 carreras. Ahora le tocó el turno al Magallanes y muy bien que la aprovechó.


Como ven, las cosas son dando y dando, un año se es verdugo y al siguiente una indefensa víctima. En una temporada rompes el récord de victorias de la liga y al otro no llegas a 30 triunfos. Así las cosas.

De nuevo se paralizó la ofensiva con apenas cuatro indiscutibles a cuentagotas (uno en el segundo, otro en el tercero, uno en el quinto y el último en el séptimo tramo) y el pitcheo fue literalmente zarandeado, desde el abridor Armando Galarraga hasta Víctor Larez (Duque, Wilkie y Thomas pudieron frenar el inclemente ataque). Así prácticamente transitó el Caracas toda la ronda eliminatoria donde encajó hasta 34 derrotas.

Sin embargo, hay que reconocer que los Leones tuvieron sus puntos más bajos contra el Magallanes y La Guaira, equipos que dominaron abiertamente la serie particular contra los capitalinos, asestándoles siete derrotas por apenas dos victorias. O lo que es lo mismo, entre Navegantes y Tiburones le ganaron catorce (¡14!) juegos al Caracas, ¡Ná guará! dirían los larenses. Entonces debemos concluir que contra los otros cinco equipos de la liga los Leones jugaron para balance de 24-20, nada del otro mundo, pero aceptable desde todo punto de vista.

Muchas circunstancias se combinaron para que el Caracas protagonizara esta desastrosa campaña, lesiones, dudosos cambios, mala importación, pobre ofensiva, inconsistente pitcheo, incorporaciones tardías y hasta decisiones arbitrales, pero todo eso está en el beisbol. Como dicen muchos leonáticos por allí, no se puede ganar siempre. Pero la verdad es que duele esta eliminación.

Solo nos queda aguantar el chalequeo y ver los toros desde la barrera. Particularmente estaré pendiente de lo que hagan los refuerzos melenudos (si es que los clasificados toman alguno). Del resto dirigiré mi atención hacia otras áreas, pensando quizás en lo que se pudo haber hecho y no se hizo, sin mayores amarguras.

Lo que si habrá que estar pendientes es de la "prometida" normativa que regirá los destinos de los aportes del sector privado al deporte profesional y en especial al beisbol. Sin este documento debidamente avalado por los entes gubernamentales el beisbol profesional específicamente podría verse afectado de muerte, ya que si los referidos aportes pasan a través del Ministerio del Deporte podrían ser canalizados a discreción y esto sería nefasto para nuestro principal entretenimiento.

En fin mis ultrasiderales panas caraquistas, en otra ocasión será. Duele en el alma, pero hay que seguir firmes al pie del cañón, en las buenas y en las malas. Y no se olviden de la premisa que verdugo no pide clemencia, y en estos momentos mucho menos. ¡Caraquistas Forever! Saludos Margarita.