lunes, 14 de diciembre de 2009

CAMPEÓN DE PELÍCULA


Táchira era el equipo que tenía la opción más remota de coronarse campeón del Apertura antes de comenzar la fecha 17 y la poca presencia de fanáticos en Pueblo Nuevo así lo certificaba. Una vez culminada la jornada, el carrusel fue el único de la terna integrada por Italia y Caracas que hizo lo que tenía que hacer: ganar. Los que no asistieron se perdieron la oportunidad de ver a un conjunto que siempre luchó a más no poder.


El 1-0 sobre el Centro Ítalo fue sufrido, como un resumen de lo que vivieron los atigrados durante todo el semestre. Al principio del encuentro los visitantes comenzaron a atacar el arco defendido por Manuel Sanhouse.


En esos minutos los de casa propusieron poco, hasta que llegó un contragolpe que nació desde el fondo, desde Sanhouse que dio el balón para que Nahuel Fioretto se comiera toda la cancha y la cediera a Armando Maita. El delantero hizo una pantalla con Daniel Arismendi, pero “Cafú” no disparó cuando pudo, desechando la oportunidad.


Luego apareció Javier Villafraz. El volante merideño pidió el balón al borde del área para ejecutar un tiro libre que terminó con la sequía a balón parado. Villafraz le pegó con precisión hacia el poste de la mano izquierda del arquero Adrián Rivero. Disparo perfecto, una pincelada que bien valía un trofeo, un pase a la Libertadores de 2011.


El Ítalo se paró firme. Fue un rival digno, peleón, que no se pareció a la idea que se puede tener del colista de un torneo de 18 equipos, y tuvo en las botas de Guillermo Cejas un par de oportunidades (46 y 53) que fueron repelidas por Sanhouse.


“Cafú” Arismendi gozó de varias ocasiones durante el encuentro, incluido un disparo que chocó en el poste, pero no pudo concretar. En el 58, Marlon Fernández entró para sustituir a Fioretto, para dar más solidez al mediocampo de cara al arco.El trabajo realizado por Pedro Fernández fue fundamental: cortó el juego rival y repartió balones a los delanteros.


La defensa del Táchira también se conjugó de buena manera para mantener el cero.Los de Carlitos Maldonado supieron mantener la fe, fueron constantes durante el encuentro, como a lo largo del torneo, y dejaron claro que hay Táchira para rato